El Abra de Salkantay a 4,630 metros es el punto más alto del trekking y también el que genera más preguntas de ansiedad antes de reservar. ¿Qué pasa si el cuerpo no responde bien en el segundo día? ¿Hay alguna forma de continuar el recorrido aunque no se llegue al paso? ¿Se pierde todo el dinero invertido? ¿Es posible llegar igualmente a Machu Picchu? Estas preguntas son completamente legítimas, y responderlas antes de salir al sendero es exactamente lo que hace que quien las tiene se sienta más seguro al decidir.
Esta guía explica con honestidad qué opciones existen si el segundo día del Salkantay Trek no sale como se esperaba.
La diferencia entre no llegar al Abra y tener que abandonar el recorrido
Lo primero que conviene aclarar es que no llegar al Abra de Salkantay y tener que abandonar el recorrido completo son dos situaciones distintas con implicaciones distintas. En algunos casos, un participante que tiene dificultades en el ascenso al paso puede volver al campamento de Soraypampa, descansar, y continuar el recorrido desde ese punto de una forma diferente. En otros, las condiciones físicas obligan a interrumpir el trekking completamente y regresar a Cusco.
La diferencia entre los dos escenarios la determina principalmente la causa de las dificultades. Si el problema es mal de altura severo, el descenso a menor altitud es la única solución y eso implica salir del sendero. Si el problema es agotamiento físico sin síntomas de mal de altura, puede haber margen para descansar y continuar a un ritmo diferente o por una ruta alternativa. El guía certificado es quien evalúa esa diferencia sobre el terreno con criterio médico básico y con conocimiento del recorrido.

La variante que evita el Abra: existe pero no siempre es viable
El Salkantay Trek no tiene una variante oficial de ruta que evite completamente el Abra de Salkantay y siga llegando a Machu Picchu por el mismo recorrido. El paso es parte estructural del trekking, no una adición opcional. Sin embargo, hay una alternativa logística que algunos operadores aplican en casos específicos: si un participante no puede cruzar el Abra pero sí puede continuar a menor altitud, puede descender desde Soraypampa por la carretera de tierra hasta el pueblo de Mollepata y desde allí hacer el traslado hasta la zona de Santa Teresa para reunirse con el grupo en el tercer campamento, evitando el tramo de alta montaña pero incorporándose al recorrido en el tramo de los valles subtropicales.
Esta opción depende de varios factores: que el participante esté en condiciones físicas de moverse de forma autónoma, que el operador tenga la logística de transporte disponible para ese traslado y que el grupo en su conjunto pueda reorganizarse para absorber esa situación sin comprometer el itinerario general. No es una solución garantizada en todos los paquetes ni con todos los operadores, pero existe y merece mencionarse porque permite en algunos casos no perder completamente la experiencia del recorrido.

Si el problema es el mal de altura: qué hace el guía
Si en el ascenso al Abra de Salkantay un participante desarrolla síntomas de mal de altura que el guía evalúa como severos, el protocolo es claro y no admite negociación: descenso inmediato. El mal de altura severo no mejora con voluntad, con medicación tomada sobre la marcha ni con descanso a la misma altitud. Solo mejora con descenso, y cuanto más rápido se produce ese descenso, mejor es el pronóstico.
Los síntomas que activan ese protocolo son los que van más allá del cansancio y la respiración acelerada habituales a esa altitud: desorientación, dificultad para respirar en reposo, vómitos que no cesan, pérdida de equilibrio o cualquier síntoma neurológico que el guía identifique como señal de edema cerebral o pulmonar incipiente. En ese momento, el guía detiene el avance y coordina la salida del participante afectado por la ruta más accesible disponible desde el punto en que se encuentre el grupo.
El descenso desde el tramo de subida al Abra lleva de vuelta a Soraypampa, desde donde el participante puede ser trasladado en vehículo hasta Cusco para recibir atención médica. El guía acompaña al participante hasta el punto seguro y luego coordina con el equipo de la agencia para el traslado mientras el resto del grupo, si hay guía de apoyo disponible, puede continuar el recorrido.

Si el problema es agotamiento físico sin mal de altura: qué margen existe
El agotamiento físico en el segundo día del Salkantay, sin síntomas claros de mal de altura severo, es una situación diferente con más opciones disponibles. Muchos participantes que sienten que no pueden continuar en el tramo más pronunciado de la subida al Abra se benefician simplemente de parar, sentarse, comer algo de energía y respirar conscientemente durante diez o quince minutos. El guía con experiencia conoce esos puntos de dificultad y anticipa las paradas en los momentos correctos antes de que el agotamiento llegue a un nivel que lo complique.
En los casos en que el participante no puede continuar la subida aunque los síntomas no sean de mal de altura severo, el guía puede proponer bajar el ritmo de forma significativa y continuar el ascenso a un paso muy lento con paradas más frecuentes. La diferencia de tiempo entre cruzar el Abra a ritmo normal y cruzarlo a ritmo muy lento puede ser de una o dos horas adicionales, lo que en la planificación de la jornada tiene consecuencias en la hora de llegada al campamento pero no hace imposible el cruce.
Ese margen de adaptación existe porque el Abra de Salkantay no tiene un horario de cierre. Lo que sí existe es la presión de cruzarlo antes de que el viento y las nubes que se forman a media mañana cierren la visibilidad, y la presión de llegar al campamento del segundo día antes de que la oscuridad haga el descenso técnicamente más difícil. El guía gestiona esos límites de tiempo con conocimiento del recorrido y con criterio sobre qué es todavía viable para el grupo.
Qué pasa con el dinero invertido si el recorrido se interrumpe
El Salkantay Trek no tiene un permiso oficial del Ministerio de Cultura equivalente al del Camino Inca, lo que significa que ese costo no existe y tampoco su política de no reembolso. Lo que sí existe es el costo del paquete de la agencia, del boleto de Machu Picchu y del tren de regreso desde Aguas Calientes.
El boleto de entrada a Machu Picchu es el componente más crítico en caso de abandono del trekking. Si el participante que abandona el Salkantay llega igualmente a Machu Picchu por vía alternativa, tren desde Aguas Calientes o cualquier otra, en la fecha y el horario del boleto, puede usarlo sin ningún problema. Si no puede llegar en esa fecha, el boleto se pierde porque no es reembolsable ni modificable una vez emitido.
El costo del paquete de la agencia tiene una política de reembolso que varía según el operador y el contrato específico de cada reserva. Lo más habitual es que no haya reembolso por los días ya iniciados, porque los costos operativos de guía, porteadores, comida y equipo ya están comprometidos. Algunos operadores ofrecen un crédito parcial para futura reserva, aunque no es la práctica estándar del mercado.
El seguro de viaje con cobertura de interrupción de actividad es la única herramienta que puede compensar económicamente el abandono del Salkantay por causa médica documentada. Para que esa cobertura aplique, el seguro debe incluir explícitamente el trekking de alta montaña como actividad cubierta, la interrupción de viaje como tipo de siniestro cubierto y el parte médico de la causa del abandono emitido por un profesional de salud.
Llegar a Machu Picchu aunque el Abra no haya podido completarse
Este es el dato que más alivia a quienes tienen la pregunta antes de reservar: no llegar al Abra de Salkantay no significa necesariamente no llegar a Machu Picchu. Si el participante que abandona el recorrido en el segundo día llega a Aguas Calientes por la vía alternativa de transporte, que el operador puede coordinar en muchos casos, puede subir en bus al sitio arqueológico en la fecha de su boleto si las condiciones físicas lo permiten.
La visita a Machu Picchu no requiere haber completado el trekking. El boleto de entrada es válido independientemente de cómo se haya llegado al pueblo base. Muchos participantes que han tenido que interrumpir el Salkantay Trek por razones médicas en el segundo día y han descansado el tiempo necesario llegan igualmente a la ciudadela uno o dos días después por vía convencional. La experiencia no es la que habían planificado, pero la llegada a Machu Picchu ocurre.
Cómo reducir el riesgo de que esa situación se produzca
La forma más efectiva de no tener que enfrentar este escenario es llegar al Salkantay Trek con la preparación correcta, no esperar a que el segundo día revele las carencias.
Los tres factores que más reducen el riesgo de no poder cruzar el Abra son: la aclimatación previa de al menos dos noches en Cusco, y tres para perfiles de mayor riesgo; una preparación física de ocho semanas antes del viaje con caminatas progresivas en terreno con desnivel; y el ritmo conscientemente lento en el ascenso al Abra, que es el error más frecuente de quien llega bien preparado pero sube demasiado rápido en los primeros tramos del segundo día.
Con esos tres factores bien resueltos, la probabilidad de no poder completar el paso es significativamente menor que sin ellos. No es una garantía, porque la respuesta individual a la altitud tiene un componente imprevisible que no depende solo de la preparación. Pero sí es la diferencia más importante que está dentro del control de quien planifica el recorrido.
Una perspectiva final sobre no llegar a la cima
Hay algo que conviene nombrar antes de cerrar esta guía. El Abra de Salkantay no es la cumbre del nevado Salkantay, que está a 6,271 metros y solo es accesible para alpinistas con equipamiento técnico y experiencia específica. El Abra es el paso de montaña a 4,630 metros que el sendero atraviesa. No llegar a ese paso es una interrupción del itinerario, no un fracaso personal.
El cuerpo humano en la alta montaña andina responde a la altitud de formas que no siempre son predecibles desde el nivel del mar. Personas con excelente condición física han tenido que descender del Salkantay por mal de altura, y personas con menos forma física lo han cruzado sin dificultad porque su organismo respondió mejor a esa altitud específica. Esa variabilidad no tiene una lección moral. Tiene una lección práctica: la preparación reduce el riesgo pero no lo elimina, y saber qué hacer si el escenario más difícil ocurre es parte de planificar un trekking responsable.
¿Tienes preguntas sobre las opciones disponibles si el segundo día del Salkantay no sale como esperabas, o quieres información sobre la cobertura de nuestros paquetes en caso de interrupción del recorrido?
